lunes, 2 de enero de 2012
Capitulo 13
Año nuevo, ideas nuevas.


sábado, 12 de noviembre de 2011
Capitulo 12
Recomendación Musical: Someone Like You (Adele)
Escuché...
Que sentaste la cabeza,
que encontraste una chica,
Y que, estás casado ahora.
Escuché...
Que tus sueños se hicieron realidad,
supongo que ella te dio cosas que...
yo no te di.
Viejo amigo,
¿por qué estás tan tímido?
No es como para que te contengas.
O te escondas de la mentira.
Odio aparecer de la nada sin haber sido invitada pero,
no puedo permanecer alejada, no puedo evitarlo.
Esperaba que vieras mi cara,
y que recordaras,
que para mi,
no se ha acabado...
No importa, encontraré a alguien como tú.
No deseo nada más, que lo mejor para ti también.
No me olvides, te lo suplico.
Recuerdo que dijiste:
“A veces permaneces enamorado, pero otras, en cambio, duele”
A veces permaneces enamorado, pero otras, en cambio,
duele...
(Amo esta canción y amo la voz de Adele)
…........................................
Pov Ana.
Ayer todo ocurrió demasiado deprisa. Primero casi me acuesto con Chris, luego Liss y Logan aparecen de la nada, luego todos me ruegan que celebre mi cumpleaños y Liss y Logan se quedan a dormir en mi casa, pues, tuvieron dinero para el avión pero no les llega para alojarse en un hotel.
Christian se marchó con los chicos bastante mosqueado, primero por no haber terminado lo que empezamos y segundo porque no le agradaba mucho que Logan pasara la noche conmigo.
Pero en fin...
Aparte de todo esto también tengo que ir a recoger a Sarah y Justin del aeropuerto antes de comer y por si no fuera poco Liss y Logan quieren conocer la ciudad.
Pero tampoco debo olvidarme de los preparativos para la fiesta.
Aún tengo que, elegir lugar, elegir música, llamar a los invitados...
¡Y todavía estas tirada en la cama! Me regañé a mi misma.
De un salto me puse en pie y estiré todo mi cuerpo.
Entré en el baño me lavé un poco la cara y me peiné el cabello ondulado.
Me puse algo cómodo.
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Abrí la puerta de mi habitación y me dirigí hacia la cocina donde me encontré a Liss y Logan desayunando...
En realidad...estaban demasiado acaramelados ¿no?
Podría haberme quedado dándole vueltas a la cabeza toda mi vida pensando en esta imagen de Liss y Logan pero mi cabeza no daba para más y decidí olvidarla.
-Buenos días Ana.-Me saludó Liss feliz.
-Hola...-dije.
Eché leche en un vaso y me senté junto a ellos que habían preparado tostadas.
-Veo que os habéis servido vosotros solos.-Reí.
-Sí.-Liss rió.-Perdona si hemos cogido demasiadas confianzas pero nos levantamos temprano y no queríamos despertarte.
-No te disculpes por eso tonta.
Liss rió.
Observé a Logan que comía sin decir nada. Para mi Logan siempre había sido un chico misterioso, algo extraño y reservado. En ocasiones me había llegado a parecer algo creído pero solo cuando Sarah estaba delante. Cuando Sarah estaba junto a él Logan se comportaba de manera diferente...como si tuviera que demostrar algo. Pero el resto del tiempo era un chico callado, silencioso y sin mucho que decir. Me recordaba a mi antigua yo...
-Em...¿cómo habéis dormido?-dije rompiendo el silencio.
-¡Oh! Genial, muchas gracias Ana. ¡Es la primera vez que duermo en una cama de un famoso!-dijo Liss.
-Eso espero...-dijo Logan con una media sonrisa y Liss le dio un codazo.
Ambos rieron bastante tontos.
Aquí estaba pasando algo...Liss y Logan se comportaban de una manera demasiado tonta para ser solo amigos...
Esta claro que según me contó Sarah, que Liss pasó toda su infancia terriblemente enamorada de Logan y él solo tenía ojos para Sarah...todo cambió cuando Chazz apareció en la vida de Liss pero...dos años son muchos días...días en los cuales las vidas de todos habían cambiado...y según veo no solo las vidas sino también los sentimientos.
No pude evitar pensar en Chazz...
Llevaba dos, casi tres años esperándola...si se enteraba de lo que parecía estar sucediendo...
Chazz no se merecía esto para nada...pocos chicos esperan tanto tiempo y está claro que si él lo logró es solo porque la ama de verdad...pero Liss...
No pude retenerme y miré a Logan y a Liss con una mirada analizadora que los recorrió de arriba a abajo.
-Puedo...¿Puedo preguntaros algo...?-me atreví a decir.
Liss se mordió los labios y miró hacia abajo consciente de la pregunta que iba a formular.
Y aunque la respuesta era claramente obvia Logan asintió con la cabeza.
-¿Vosotros...?-tragué saliva.-¿Vosotros estáis...?
-Juntos.-Me completó Logan decidido.
Ya nadie podía negármelo. Ni si quiera podía negarme a creer, pues ellos me lo habían reconocido.
Liss había sido capaz de olvidar a Chazz...
Estaba verdaderamente enfada con Liss...es cierto que había sido demasiado tiempo. Y las personas y los sentimientos varían con la edad...pero...
Yo solo tenía pensamientos para Chazz. Chazz ese chico que había pasado toda su vida intentando no enamorarse de verdad solo para que no le sucediera lo que iba a acontecer en breve...
¿Qué iba a hacer Chazz? ¿Cómo reaccionaría ante tal inesperado momento?
Era difícil de creer...normalmente son los chicos los que olvidan más fácilmente y tratándose de Chazz con más razón todavía.
No sabía como contestarles.
Supongo que mi cara ahora mismo era indescriptible y el asombro se apoderaba de todo mi cuerpo.
-Oh.-Contesté a fin.
Liss sonrió encantadora.
-Yo...¿dónde está el baño?-dijo Logan buscando una excusa para desaparecer de aquella incómoda situación.
-Por el pasillo...segunda puerta de la izquierda...
Logan se levantó y desapareció por el pasillo.
Me quedé mirando a Liss.
Pude apreciar que estaba mucho más mayor, su piel algo más morena y su cabello era ahora negro azabache debido a algún tipo de tinte para el pelo. Su cabello seguía lacio y era realmente largo le llegaba por algo más abajo del pecho y eso que iba recogido en una despeinada trenza.
-Supongo que me odiaras ¿cierto?-dijo Liss rompiendo el silencio.
Estaba claro, para ambas nuestros pensamientos se resumían en solo una palabra...Chazz.
-No te odio.-Dije con sinceridad.-Solo es que no puedo creerlo. Pensé que lo amabas más que a nada o nadie. Tanto como él te amaba a ti.
Liss negó con la cabeza.
-Y era así.-Tomó aire.-Pero han sido tres años y medio.
¿Tres años y medio? ¿Tanto tiempo había pasado? ¿De veras?
-Al principio, el primer año, fué todo un verdadero calvario...pensaba en él cada día...deseaba con todas mis fuerzas que él me abrazara, me besara y me dijera te amo. Pero los días pasaban y mis deseos por muy fuertes que fueran no se cumplían. Tampoco tenía a nadie con quién compartir mi dolor...está claro que las cientas de amigas que me hice al convertirse Sarah en famosa solo me querían por conveniencia y Logan...Logan estuvo muy perdido, escuché por hay que lo ingresaron en un centro de menores por conducir una moto bebido. Era mi amigo...y fui a verlo. Él me contó que no había podido parar de pensar en Sarah ni un solo día... y por si fuera poco sabía que ella estaba realmente bien viviendo una vida de ensueño con su perfecto, famoso, y rico novio así que...
-Clavo que saca otro clavo...-dije resumiendo su historia.
Liss rió ligeramente.
-Al principio sí...solo empezamos a salir porque no teníamos a nadie más y necesitábamos apoyo...pero...poco a poco...con el tiempo empezamos a sentir algo de verdad, Ana. Era un sentimiento verdadero, real. Nos amábamos. Y ninguno de los dos podía creerlo. Éramos incapaces de creer que habíamos olvidado completamente. Y que gracias el uno al otro habíamos podido subsistir...no es que yo quisiera olvidar a Chaz...es que el olvido me hizo olvidarlo...
Reí.
-Se que te parecerá muy profundo, como sacado de una peli de amor...-rió.-Pero es la verdad.
-Sinceramente me alegro por vosotros...pero...Chazz no ha sido capaz de olvidarte y siento un terrible tristeza por él..¿qué crees que pensará cuando se entere? Se sentirá engañado.
-En ocasiones lo que sientes por esa persona que amas no es un sentimiento mutuo y es necesario olvidar. Eso no lo sabe nadie mejor que yo...-dijo Logan que aparecía por la puerta de la cocina.
Pov Justin.
Sarah descansaba en el asiento de avión paralelo al mío. Llevaba un rato observándola, no habíamos vuelto a hablar del tema de su embarazo desde ayer y ninguno hacía intento de aclarar lo que había sucedido. Ambos pretendíamos dejar las cosas seguir su curso natural. Pero estaba claro que había que reaccionar y cuanto antes mejor. Scooter y Ashley debían de enterarse pronto y me atemorizaba la elección que tomarían pero no estaba dispuesto a perder a Sarah y menos a mi hijo. Los defendería con mi vida si hacía falta y nadie me iba a decir que no.
Mis amigos iban a alucinar cuando se enteraran y mi madre...mi madre seguramente me intentará matar pero...ya todo lo demás me es indiferente. Solo necesito a Sarah para estar bien. Y si lo corro el riesgo de perderlo todo por ella lo asumiré.
Ya no hay vuelta atrás la suerte está echada...
-Justin...-me llamó Sarah haciéndome volver a la realidad.
La miré sonriente.
Sus ojos risueños y su sonrisa adormilaba me daban a entender que había dormido más o menos bien.
-Hola...-le susurré.
-No me despedí de tu padre...ni de tus hermanos...
-Tranquila, no pasa nada.-Sonreí.
-¿Cómo hiciste para traerme hasta aquí sin que me despertara?
-Secretos del oficio...-bromeé.
-Con que del oficio ¿no? Ya serás experto, habrás hecho esto con tantas otras...-dijo y miró hacia abajo.
Reí divertido.
-Pues claro que no tonta.-Me levanté y fui a sentarme al asiento que había a su lado.
Empecé a darle pequeños besitos en la mejilla.
Ella soltó una pequeña risita.
-¿Qué haces? Para. Me haces cosquillas...-se quejó.
Seguí besándola y me paré cerca de su oreja.
-No seas tonta. Yo solo te quiero a ti...-noté como sonreía.-¿Y sabes que es lo peor?
Ella negó con la cabeza divertida.
-Que tú lo sabes...-le susurré.
-Ese fue tu fallo amor...no deberías habérmelo hecho saber...
-Desde el primer momento tuve que ir demostrándotelo...sino ahora no estaríamos aquí. ¿Recuerdas cuando te besé por primera vez en el parque acuático?
Sarah rió.
-Entonces aún tenías el pelo largo.-Dijo.-Yo era joven y fácil de sorprender...
Negué con la cabeza y sonreí.
-Fácil...eso lo dirás tú, porque nunca me costó tanto enamorar a una chica.
-Falso. Me enamoraste desde la primera vez que te vi, cuando me asaltaste en la piscina y yo casi muero al encontrarme al mismísimo Justin Bieber en mi jardín. Cuándo me besaste jugando a la botella y dijiste que te sabía bien mi gloss...me pareciste tan terriblemente chulo, te lo tenías muy creído...-hubo un pequeño silencio.-Pero esa chulería me enamoró. Esa forma de luchar por algo que yo te hacía ver imposible...ese coraje con el que te levantabas cada vez que te daba con la puerta de mi cuarto en las narices...Puede que tuvieras suerte, puede que te lo ganaras, puede que te lo merecieras o puede que yo fuera algo tonta...pero mira donde estamos ahora...
Noté como miraba hacia abajo y se rodeó con ternura el vientre.
-A mi todo me ha parecido perfecto...todo lo que a sucedido entre nosotros ocurrió porque así lo decidió Dios...y si él lo elige así debe de ser por algo. Dios es un tío inteligente.
-¿Y si es una tía?-dijo divertida.
Reí.
-No creo...
-Debe de ser una mujer. Por eso lo hace todo perfecto.
-¿Tú que te crees? ¿Beyoncé cantando Run The World?
Ella rió.
-Tonto.
-Lista.
-Estúpido.
-Inteligente.
-Feo.
-¿Qué? No no no no no. Feo si que no. Puedes llamarme tonto, pues lo soy, pero feo...perdona que te diga pero tengo enamoradas a mas de ocho millones de chicas.
-De las cuales más de la mitad no llegan a la mayoría de edad ni han perdido la virginidad.
-Eh. Las Beliebers son chicas listas.
-Sí claro...
-No como los Sarahticos...¿a quién se le ocurre ir en ropa interior a tus conciertos?
-Son especiales. Y tienen un buen sentido del humor.
-Son mejores las Beliebers...-dije mirándola de reojo.
-Ok...no diré nada más porque me estaría insultando a mi misma.
-¡Anda!-dije asombrado.-¿Entonces te consideras Belieber?
-Tú verás...-dijo obvia.
Reí.
-Ok ok...supongo que yo también soy Saratico.
Ella se levantó de su asiento y se sentó encima de mi rodillas mirándome a los ojos.
-Te quiero tonto...
-Y yo a ti...-dije al borde de sus labios que ya se movían sobre los míos con total soltura.
Pov Chazz.
Estaba en el salón viendo la tele junto con Ryan y Chris.
Empezaron a llamar al móvil a Chris.
-¿Sí?-dijo Christian.
Respondieron.
-Claro, claro que queremos ir. ¿Sobre qué hora?
Contestaron.
-¿Antes de comer? Allí estaremos.
Colgó.
-¿Qué es?-pregunté.
-Ana. Dice que la acompañemos a por Justin y Sarah.
-A saber que han hecho esos dos en nuestra ausencia.-Dijo Ryan riendo.
-¡Oh vamos Ry! Estaban en la casa de su padre.-Dije riendo.
-¿Y cuando ha parado eso a nuestro Biebs? Never Say Never.-Dijo riendo.
-Buscate una novia Ryan-le aconsejé.
Reímos.
Después de vestirnos cogimos el coche de Ryan y nos dirgimos hacia la casa de Ana.
Christian se bajo y llamo a la puerta.
De allí salió una chica morena...
Agudicé mi vista para observarla mejor...había algo en ella que me resultaba tan familiar.
-¡¡Oh tío!! ¿Esa no es Liss?-dijo Ryan riéndose de mi cara.
Abrí la boca de par en par.
Ryan no paraba de reír.
-Venga tío es el momento de tus sueños. Haz algo.
Estaba totalmente paralizado. No sabía que hacer. Simplemente observaba a Liss de arriba abajo. Estaba claro que era ella. Mucho más cambiada pero seguía teniendo la misma sonrisa.
Observé como Chris se alegraba al verla y se saludaban con un par de besos, después Liss llamó a alguien más que apareció a su lado.
-¿Y ese quién es?-dije al ver a un chico alto de pelo negro y ojos verdes.
-Uh...-dijo Ryan temiéndose la respuesta.
Me fijé que la estaba rodeando de la cintura.
-No...no puede ser...
Entonces recordé esa cara...era...Logan...o creo que así se llamaba.
Él era el mejor amigo de Liss...quizá por eso la rodeaba de la cintura.
-Lo siento tío...-dijo Ryan poniéndome la mano en el hombro como muestra de apoyo.
Yo que me negaba a creer negué con la cabeza.
-Es solo su mejor amigo...
-Los mejores amigos no hacen eso...¿o alguna vez has visto a Ana y Justin así de abrazados?
Tenía razón pero yo me negaba a creer. No podía ser.
Ella me prometió, me juró que no me iba a olvidar. Me iba a esperar igual que yo a ella.
¿Cómo había podido ser tan falsa?
¿Cómo me habían logrado engañar de esa manera...?
-Chicos haced hueco ahí detrás-pidió Chris.-Se nos apuntan dos personas más.
Yo me moví hacía un lado.
Ana subió a mi lado y tras ella Liss y Logan.
Evité mirar a Liss pero me era imposible ser indiferente a tanta belleza.
Estaba mucho más guapa...su pelo ahora era más oscuro lo que hacía resaltar sus ojos marrones chocolate. No era mucho más alta que antes. Puede que un par de centímetros...pero su sonrisa seguía siendo la misma.
Ryan arrancó.
-Parece mentira-rió Ryan.-Otra vez juntitos todos...
Todos rieron excepto yo.
-Ha pasado mucho tiempo desde que os vi por última vez chicos.-Dijo Liss.
Escuché su voz otra vez después de tanto tiempo y me sentó como un golpe bajo.
Ella estaba tan feliz. Incluso puede que mucho más que cuando estaba conmigo. Me había fijado que estaba agarrada a la mano de Logan y este de vez en cuando le dedicaba alguna sonrisa tonta.
Me sentía realmente enfurecido...realmente quería insultarla, también quería matar al gilipollas ese y quedarme a gusto de una puta vez después de cuatro años de un verdadero sacrificio pero la impotencia me abrumaba. Ahora solo podía callar y mantenerme expectante a todos los arrumacos y tonterías de la pareja. Lo único que hacía un poco más haya de la normalidad era mandarle, en ocasiones, miradas de odio a Logan...pero él no parecía apreciarlas o simplemente las dejaba estar.
-Me alegro de que todos estéis bien.-Dijo Liss y rió.
¡No joder! ¡Todos no! ¿¡A ti te parece esto de estar bien!? Tuve ganas de gritar...pero lo único que logré hacer fué hundirme aún más en mi asiento y desear con todas mis fuerzas desaparecer.
Noté como Ana me miraba con atención.
Parecía ser la única que me comprendía. Su mirada me trasmitían fuerza pero para mi toda fuerza era poca.
Pov Justin.
Supongo que al igual que para mi para Sarah las cosas sucedieron demasiado rápido.
Podría pasar horas y horas narrando como fue nuestro aterrizaje pero sería demasiado agobiante y acabaría por cansarme así que intentaré abreviarlo todo al máximo.
Primero aterrizamos, hasta ahí todo normal.
Luego Sarah se encontró con que Liss y Logan estaban en U.S.A.
Después que Logan y Liss salían.
A continuación que Sarah ya no podía ir a dormir a su casa pues allí estaba Jeydon y con su supuesta separación no podían estar juntos...
-Más le vale a la MTV emitir algo que valga la pena.-Murmuró Sarah mientras encendía el televisor que había frente a mi cama.
Reí por lo bajo.
-Ven...-me susurró y dio unos golpecitos en la cama indicándome que me tumbara allí.
Sonreí y me tumbé a su lado.
Sarah se tumbó encima de mi pecho mientras me acariciaba el pelo.
-Gracias por dejarme dormir aquí.
-¿Qué? Estás de coña ¿no? No me agradezcas tal tontería. Sabes que mi casa es la tuya...-sonreí débilmente consiguiendo que se derritiera.
-Seguramente te moleste...-dijo haciéndose la tonta.
Rodeé sus caderas con mis brazos.
-Ana está con Liss y Logan...y no te permitiría que durmieras hoy en la casa de Jeydon...así qué supongo que aquí es donde mejor estás.
-¿Y los chicos?
-Ellos no hacen nada, tranquila. Suelen irse a su cuarto temprano...allí ven la tele...o...
-¿O...?-dijo riendo.
-¡Bueno ya sabes!
Sarah rió.
Hubo un pequeño silencio que Sarah rompió con una pregunta.
-¿Cuando se lo diremos?
No comprendí a que se refería.
-¿Cómo?
-Lo...lo mío...-dijo mirando su vientre.
Suspiré profundamente.
-Querrás decir lo nuestro ¿no?
-Justin yo...
-¡Sh! Lo hicimos los dos ¿cierto? Ambos queríamos hacerlo ¿verdad? Los dos lo disfrutamos ¿o no? Así que los dos estamos juntos en esto...tanto tú como yo...No pienses que te voy a dejar tirada ahora.-Dije mirándola inquisitivamente a los ojos.
-Justin...yo no quiero acabar con tu carrera...ya sabes como se ponen las masas cuando tocamos temas delicados...no se dan cuenta de que solo somos personas al igual que ellos...y que podemos cometer fallos.
Paseé mi dedo índice por la comisura de sus labios.
-¿Qué insinúas? ¿Qué finjamos de nuevo? ¿Qué haga como que no tengo ni idea de quién es ese niño cuando yo soy su padre? Lo siento amor pero no me puedes pedir eso...
Sarah bajó la mirada.
-Te amo ¿vale? Y no voy a dejar que te alejen de mi de nuevo...-le susurré al oído.
Entonces como siempre noté como sus labios se tensaban y estiraban formando una perfecta sonrisa que cada día me hacía ser mucho más feliz.
No deseaba obtener una respuesta por su parte solo deseaba tener sus labios sobre los míos de nuevo, disfrutar del sabor de su saliva, de su lengua y de ella en general...
Sarah pegó su frente a la mía y yo le sonreí. Rozó tan solo un poco nuestros labios, pero fue una sensación única que me hizo abrazarla más fuerte.
-Drew...-musitó casi sin querer mientras acariciaba mi pelo.
-¿Qué?
Ella rió.
-Pensaba que Drew es un bonito nombre... ¿no?
-Sería muy egoísta por mi parte si lo afirmara...-reí manteniendo su mirada fija en la mía.
-Drew Bieber Colleman...
En ese momento sentí una inmensa felicidad. Era casi mágico que nuestros apellidos sonaran tan bien juntos. Parecía que habían estado toda la vida esperando unirse para formar ese perfecto sonido que aunque era la primera vez que se nombraba era completamente hermoso.
-¿Y si es una chica...?-me atreví a mencionar.
-Eso ya tienes que decidirlo tú...Confío en tu gusto para los nombre femeninos...pero por favor no tortures a mi hija llamándola Selena.
Reí entre dientes.
-No seas mala...Selena es un nombre bonito...-reí.
Sarah me fulminó con la mirada.
-Ni se te ocurra Justin.-Me advirtió.
-Ok, ok...tranquila.-Reí.
Sarah se levantó de encima mía tumbándose a mi lado para ver la tele.
La observé mientras mi cabeza pensaba nombre y nombres de chicas que había conocido durante mi vida.
Pattie, Caitlin, Jasmine, Jazzy...eran los que más recordaba pero ninguno llegaba a parecerme del todo correcto.
Tenía que ser un nombre que reflejara algo más...algo más que un nombre. Tenía que ser cariño, felicidad, alegría, verdad y fuerza en un solo nombre...un nombre que la describiera completamente pero sin llegar a ser pesado. A la misma vez tenía que reflejar mi unión con Sarah por lo tanto...
-¡¡Ya lo tengo!!-exclamé asustando a Sarah que pegó un brinco sentándose en la cama y mirándome como si estuviera loco.
Reí feliz.
-¿Y a ti qué te pasa?-preguntó Sarah.
-¡Ya tengo el nombre!-dije orgulloso.
-Más te vale que sea bueno porque sino te pegaré.-Me miró amenazante.-No me vuelvas a dar sustos como esos.
Volví a reir.
-Vale, descuida.-La relajé.
-Y bueno ¿cual es ese nombre tan perfecto que has elegido...?-dijo tumbándose sobre mi pecho.
-Mm...-dudé en su decírselo o no.
-¡Eh eh eh! Te conozco Justin. No me vengas con la historieta esa de que quieres que sea una sorpresa ehh...-dijo como adivinando mis pensamientos.
-Jó...-refunfuñé.
-¿Y bien?-dijo esperando mi respuesta.
Se tumbó de nuevo en mi pecho.
-Bueno...no es un nombre muy común...quizás no te guste...
-¡Oh vamos! Justin tú sabes mejor que nadie que para mi cuanto menos común y normal mejor.-Rió.
-Jarah...-murmuré por fin.
-¿Jarah? ¿Eso es un nombre?-dijo Sarah riendo.
-Lo será.-Sonreí.
-Bueno...es bonito...me gusta.-Rió.
-Me alegro que te guste...
Sarah bostezó.
-¿Quieres que apagué la luz ya?
Ella asintió y yo apagué la iluminación de mi cuarto.
-Buenas noches Justin...
-Buenas noches Sarah...-deslicé mi mano lentamente hacia su vientre.-Buenas noches pequeñajo...
….......................................................
Esta vez el mensaje es claro más de cinco comentarios y capitulo!
Besos.
PD: CHICAS JUSTIN BIEBER EN ESPAÑA. MIÉRCOLES 16 EN EL HORMIGUERO.
NO OS LO PERDAÍS, YO NO LO HARÉ.
XD
^^Sarita^^
sábado, 5 de noviembre de 2011
Capitulo 11
Recomendación Musical: Bizarre Love Triangle (Frente!)
Cada vez que pienso en ti
recibo un disparo dentro de mi.
Una ráfaga de tristeza.
No es problema mío pero
es un problema que encontré
viviendo la vida que no puedo dejar atrás.
No tiene ningún sentido que
me digan que esta forma tonta de
pensar no me va a liberar.
Pero es así como van las cosas,
y es lo que nadie sabe.
Y cada día crece mi confusión.
Cada vez que te veo caer me pongo de rodillas y rezo.
Estoy esperando ese momento final
en el que digas las palabras que yo no puedo decir.
…........................................................
Pov Sarah
Abrí los ojos...la imagen de Justin en la cama continua se dibujaba aún borrosa para mis ojos soñolientos. Me moví ligeramente y me acaricié el cabello volviendo a la realidad.
Cerré los ojos de nuevo, pero esta vez con mayor intensidad en un intento desesperado de desaparecer, pero claro, evidentemente no fue así.
Suspiré pesadamente.
La palma de mi mano había pasado toda la noche pegada a mi vientre, más o menos en donde debería situarse mi útero, estaba como helada, paralizada, e inmóvil.
Giré la cabeza para observar a Justin. Su cabeza reposaba encima de la almohada, su cuerpo se escondía tras las sábanas y su pelo estaba algo alborotado.
-Mi niño...-susurré.
Giré mi cabeza esta vez mirando el techo.
Respiré hondo y cerré los ojos intentando adentrarme en mi misma.
Casi no había pasado un mes.
Un mes desde que Justin me había llevado a aquella casa lejos de todo lo demás y me hizo la mujer más feliz del universo, sin miedos, sin recelos, solo sentimientos puros, verdaderos y reales que se habían apoderado de mi cuerpo y el suyo en ese ansía de más. Y pensar que a partir de eso todo cambiaría muy dentro de mi.
-Sarah...-susurró Justin desde la otra cama.-¿Estás despierta?
Su voz sonaba aterciopelada pero a la vez algo grave debido a la sequedad de la garganta por la mañana.
Sonreí ligeramente y lo miré a los ojos.
-Buenos días principito mío.-Dije abrazando más mi almohada.
-Buenos días Babu...
Solté una risilla en voz baja.
-Es muy raro darte los buenos días desde tan lejos...-sonrió.
Necesitaba tenerlo cerca de mi, y más ahora. Quería llenar mis pulmones con su aroma y observar durante horas su perfil tan perfecto. Porque...¿alguien a visto una cara más bonita que la de Justin?
Es casi perfecto...
-Pues ven tonto...-reí.
Su sonrisa se ensanchó y se levanto poco a poco.
Estiró su espalda, levanto los brazos y movió el cuello.
-Puff...no estoy ya acostumbrado a dormir en camas como estas...
-Te ves muy mono...-dije aunque casi no venía a cuento.
Pude notar cómo se sonrojaba un poco, pero tan poco que supo disimularlo.
Caminó hacia mi y yo me moví para dejar un trozo de la pequeña cama libre.
Justin se dejo caer allí.
-Si me pilla mi padre me mata ¿lo sabes?-sonrió travieso.
-Morirás en mis brazos...
Él rió bajito.
Se acercó mucho más a mi rodeó con sus enormes piernas mi pequeña cintura y me besó la frente.
-¿Pasaste frío?-me preguntó.
La verdad hacía demasiado frío y si no dormía con Justin más aún.
El calor corporal del cuerpo de Justin me había refugiado del frío muchas noches y sin él mi cama y yo nos sentíamos heladas...lo peor es que él lo sabía.
-Bueno...supongo que con todo lo que me puse estuve bien...-reí.
Ambos habíamos dormido con pijama.
Justin con una camiseta de tirantes blanca y unos pantalones hasta los gemelos. Yo llevaba un pantalón largo hasta los tobillos (era de Justin y me quedaba algo grande), una camiseta rosa de manga larga y por si era poco unos calcetines gruesos que yo misma me había encargado de remeter por encima del pantalón para que ni las más osada partícula de aquel aire frío tocara mi aún más congelada piel.
-Hace mucho frío...demasiado...-musité.
-Me gusta saber que soy el único que toca tu piel, pero que no lo haga ni el aire me preocupa...-rió.
Le dí un puñetazo flojo con el puño cerrado.
-Au..-se quejó-Mala...
-Gracias.-Sonreí angelical.
Justin puso los ojos en blanco y negó con la cabeza.
Yo aproveché que entornaba los ojos para refugiarme del frío en su pecho.
De nuevo sentí su aroma, sentí su piel y su pecho calentito abrasaba mi cara.
Introduje mis frías manos por dentro de su camisa para calentarlas...al sentir el frío contacto Justin se quejó.
-Estás helada Sarah...-dijo mientras me tapaba más con las sabanas y se pegaba más a mi.
-Me gusta que mi piel solo toque la tuya...-dije cambiando un poco de tema.
Justin me dedicó una media sonrisa bastante cuca.
-Eres tan jodidamente perfecta y a la vez tan imperfecta...
-Justin soy perfecta para ti porque lo único que tú necesitas en tu perfecta vida es una imperfección y al ser yo imperfecta soy perfecta para ti...-contesté.
Justin resopló y sonrió.
-¿Sabes tu único defecto?-negué con la cabeza.-Que hablas demasiado.
Se encorvó un poco en su espalda robándome un lento y dulce beso.
Se separó de mi mordiéndose en labio inferior cosa que me enloquecía.
Realmente me sentía esclava de esos labios, podría llegar ha hacer verdaderas locuras por conseguir un simple roce de ellos. Si el me lo pedía movería montañas por conseguir un beso suyo pero por lo general era el quién se arrastraba por mis besos...su mayor error fue hacerme saber que los desea tanto como yo deseo los suyos.
Sin darme cuenta la mano de Justin se deslizó también por dentro de mi camiseta e hizo que la piel se me erizara y allí dejo su mano, sobre mi vientre...
Pov Justin.
Era el momento perfecto se lo tenía que decir ya.
-Sarah...-susurré mientras mi respiración se volvía más y más rápida.
-¿Aja?
-Tengo algo que decirte...-noté que mis manos sudaban debido a los nervios.
Me observó con curiosidad.
Miré sus ojos azules.
-Yo...-quería seguir pero enmudecí.
No podía articular ni la más mínima de las palabras.
-¿Si?-insistió.
No podía, lo sentía en el alma pero no podía reconocerle que le había jodido toda su juventud así que lo arreglé todo con un simple y seco “Te amo”.
-¿Solo eso?-ella me conocía demasiado bien, sabía que le estaba ocultando algo.
-Sí, solo eso...-suspiré.
Ella en vez de seguir insistiendo se hundió más en mi pecho haciendo que la fragancia a fresas de su melena rubia me aturdieran
-Yo también a ti Justin...
Y entonces me sentí cómo un auténtico monstruo. ¿Cómo podía amarme a mi? A la persona más horrible del mundo...
Eso me sentía yo, el peor bastardo de todos los tiempos.
En cambio ella era tan inocente, entregándole su amor a la persona incorrecta. Me sentía como Edward Cullen a diferencia de que él sí era un monstruo chupasangres con una razón lo suficientemente enorme como para cubrir sus desliz. Yo solo un chico de 19 años con una vida algo rara.
Tan absorto estaba en mis pensamientos que no me percaté de que Sarah llevaba observándo largo rato hasta que deslicé la vista hacia abajo.
Ella también parecía pensativa cosa que me agradaba al saber que no era el único que se comía el coco pensando en el otro.
Reí con ironía y seguí paseé mi mano por el vientre aún liso de Sarah.
Eso hizo que ella se centrara en la realidad.
-Me gustaría escuchar el chiste.-Dijo a causa de mi reciente risa irónica.
-En realidad me reía de mi mismo...
-¿De qué?
-De que me gustaría saber que piensas en estos momentos...
Ella sonrió y se sonrojó ligeramente.
-Justin no hace falta ser muy inteligente para averiguarlo.-Contestó.
Arqueé una ceja.
-Sorpréndeme.
-Siempre pienso en ti. No hay día que no me despierte por la mañana y no piense en ti. Y por las noches igual...solo pienso en ti...
Sonreí pícaro.
-Me gustaría saber que piensas de mi por las noches...mm...-dije haciendo el tonto un poco.
-Justin madura.
-Sarah entiendeme.
-Salido.
-Preciosa.
-Estúpido.
-Te amo...-dije absortó en sus labios.
Llevaba un rato mirándolos con ganas y deseándolos.
Ella lo había notado pero como siempre tenía que hacerme de rogar.
Observé como sonreía.
Me fui acercando poco a poco hacía sus rosados labios y los enterré bajo los míos.
El beso fue cobrando más y más intensidad hasta que ya no pude soportarlo más y me coloqué encima suya aprisionándola junto a mi pecho.
Me lanzó una mirada cómplice y siguió paseando sus manos por mi cabello.
La empecé a besar por el cuello y cuándo ella metió las manos por dentro de mi camisa acariciando mis abdominales un sexto sentido me dijo que o paraba esto ya o pasaría algo que no debería.
Justo estaba intentando hacerla parar cuando sus manos se enredaron con las mías y las obligó a deslizarse por dentro de su camisa.
Me mordí el labio inferior y cuando empecé a notar mi miembro erecto ya era demasiado tarde, había perdido la cabeza completamente.
Mis manos tropezaron con su pecho y empecé a desarrollar pequeños masajes sobre ellos que ella premió con un pequeñito gemido casi inaudible.
-Jusstiiin...-dijo arrastrando las palabras debido a la excitación.-Creo que...-paro y cogió aire para seguir.-Para amoor...-pidió.
¿Qué? No, no, no, no. No podía hacerme esto...simplemente era algo estúpido.
Ella misma había sido la que me había hecho desearla...y ahora debía atenerse a las consecuencias.
Soy un chico, no tengo tanta fuerza de voluntad como ella. Mi cuerpo tan solo me pedía una cosa y yo deseaba cubrir esa necesidad cuanto antes mejor. No puedo parar ahora, justo ahora...joder...
En un intento de auto analizarme examiné mi amigo de abajo.
¡Dios!
Estaba claro ni yo ni mi amigo estábamos dispuestos a dejarlo todo así, a si que me pegué más a ella intentando que notará lo mismo que yo y me comprendiera.
Noté su cara de sorpresa.
-No.-Casi ordené.
Volví a recorrer su cuello con los dedos e intenté quitarle su camisa.
-Juby...para...-casi suplico-respira, tranquilo...relajate-me susurraba al oído cosa que me parecía bastante estúpida.
¿Cree que con unos simples susurros me hará relajarme?
-Justin...tu padre...
Solo tuvo que pronunciar la palabra padre para que todo mi cuerpo se helara por completo y mi cara de horror surgiera en mi rostro.
Tenía razón.
Solo de pensar que mi padre apareciera en estos momentos por la puerta me aterraba...
Sarah me acaricio el pelo.
Lentamente mis pulsaciones se fueron recuperando hasta que pude tranquilizarme lo suficiente para decir algo.
-Em...perdón.-Me disculpé avergonzado.
Sarah sonrió.
-Tranquilo amor...
Me quité de encima suya.
Suspiré.
Era increíble que incluso estando embarazada de mi nos obligaban a estar separados...ok no tanto como otras veces, pero para mi era un martirio tener que aguantarme las ganas de besarla solo por mantener las composturas...
Putas composturas que todos me obligan a cumplir.
“Justin no hagas esto o lo otro porque no se qué...Justin deja eso porque no se cuanto...”
¡Arg!
Sarah me sonrió y se levantó de la cama.
La observé detenidamente.
Rebuscó un poco en su maleta y encontró un cepillo para el pelo que paseo por su cabello un par de veces hasta dejarlo tan perfecto como le fue posible, después saco la ropa y se dirigió a la puerta del cuarto de baño.
-¿Dónde vas?-pregunté.
-A cambiarme.
Reí por lo bajo.
Siempre igual, la había visto ya mil veces sin ropa pero aún se resistía a dejarme ver como se cambiaba y al no poder obtener ese deseo me daban más ganas aún de presenciarlo...
Tampoco pedía tanto ¿no?
Ni la tocaría, ni la besaría...solo la miraría...
Mientras yo y mi cabeza argumentábamos mis deseos por ver a Sarah cambiándose ella optó por entrar en el cuarto de baño sin darme tiempo a decir nada más.
Me estiré de nuevo en la cama y me levanté de un salto.
Rebusqué un poco en la mochila con ropa y saqué una camiseta lisa azul oscuro unos vaqueros negros y una gorra negra con las letras SC (Sarah Colleman) en rosa que me habían regalado en algún programa de televisión que ya ni recordaba.
Estaba ansioso de ver la reacción de Sarah al vermela puesta pero escuché que había abierto el grifo del agua de la ducha así que tardaría más de lo previsto.
Opté por bajar a la cocina y prepararme algo para desayunar.
Mientras sacaba un vaso de leche del microondas mi hermana Jazzy me sorprendió con un abrazó que me llegaba mas o menos por los muslos.
Dejé el vaso sobre la encimera y cogí a Jazzy en brazos.
-¿Qué tal la noche Jusst?-dijo mientras jugaba con mi gorra.
-Muy bien señorita, gracias por preguntar-le sonreí.
-¿Dormiste con Babu?-me preguntó pícara.
Reí.
-No te pienso contar mis intimidades que luego vas y se lo dices a papá.
Ella rió entre maligna y divertida.
-Si yo soy buena.
-Sí sí sí...siempre dices eso bonita.-La dejé en el suelo.
Ella siguió mirándome atentamente mientras yo me sentaba a desayunar.
-¿Sabes qué?-dijo.
Yo la miré atento.
-Babu y tú deberíais tener hijos...serían preciosos...-y después de eso salió corriendo y riendo.
Me quedé con una expresión divertida en el rostro.
Claro...para ella era tan fácil decirlo...poco sabía de la vida con solo 7 años...
-Bonita gorra.-Me sorprendió Sarah que entraba por la puerta de la cocina.
Le sonreí divertido.
Ella se dirigió hacia mi y se sentó sobre mis piernas.
-¿No desayunas?-le pregunté.
-No...quiero helado de coco y como no hay no quiero nada...-dijo
-Guau...esque helado de coco...no sé ni si existe.
Ella rió.
-Existe cuando Liss tenía mal de amores comprábamos casi cubos enteros de helado de coco y nos lo tomábamos viendo pelis de amor...
-Guau...eso es de chicas normales...Sarah me sorprendes...
Ambos reímos.
-¿Qué quieres hacer hoy?-le pregunté.
-No sé...pero quiero salir a la calle...quiero que la gente nos miré juntos...que se pregunten ¿qué es eso? Y ¿por qué?
Me mordí el labio inferior debido a la proximidad de sus labios.
-Quiero que las chicas me envidien y que nos hagan miles de preguntas que no responderemos...eso quiero...-susurró tan cerca de mis labios que pude rozarlos en uno de sus movimientos.
Cerró los ojos y se fue acercándo a mi...me dio un mordisquito en el labio inferior tirando de él hacia arriba mientras sonreía.
La rodeé por la cintura y le di un pequeño beso.
Parecíamos tontos...cualquier momento era bueno para saborear su gloss labial y sentir su lengua en mi boca...
Buscábamos escusas para besarnos y las encontrábamos siempre.
Parecía que ambos necesitábamos saber a ciencia cierta que nos amábamos tanto como para darlo todo por el otro...mi razón era clara...la suya aún no la comprendía.
Nos quedamos mirándonos a los ojos.
Sarah me dedicaba pequeñas miradas traviesas y acariciaba mi cuello con su dedo índice de arriba a abajo.
-Te amo.-Dije.
-Yo a ti más.-Contestó.
-Más quisieras Saritah.
-Mas quisieras tú Biebs.
Reímos algo tontos.
Pero una risa ronca se nos unió sorprendiéndonos a ambos.
-Justin te vuelves tonto cuando te enamoras ehh...-dijo mi padre que miraba apoyado en el marco de la puerta.
Yo me sonrojé y reí un poco.
-Sí...-contesté tímido.
Mi padre rió.
-¿A qué se debe tanta vergüenza? Sois novios, yo no os voy a impedir nada...¿cuándo os caseis también seguireis así de tontos delante mío.-Negó con la cabeza.
Un momento ¿ese hombre que había hay apoyado en la puerta tan sonriente era mi padre?
El mismo que ayer me pidió que no besará a mi novia en público. El mismo que decepcione cuando le conté lo de Sarah...el mismo que ahora debería odiarme...
Mi confusión era enorme...no podía comprenderlo...
-Sarah ¿puedes dejarme a Justin un momentito? Tranquila no te lo robaré por mucho rato, además no creo que él me prefiera mucho más que a ti...-rió.
Sarah asintió con una sonrisa, me dio un pequeño beso en los labios y se marchó.
Mi padre se acercó a mi con paso firme y se sentó justo en frente.
Sus facciones estaban relajadas y en ningún momento parecían preparadas para echarme uno de sus sermones típicos de padre ofendido.
Mi cuerpo estaba aún algo tenso debido a la sensación que ahora mismo corría entre mi padre y yo.
Mis manos se habían hecho puños y mis ojos se clavaban en los de mi padre como dagas.
Con esa actitud defensiva mi padre empezó a hablar.
-Justin Drew...realmente debería sentirme defraudado por ti. Debería enfadarme contigo, gritarte y quizás castigarte pero se que no serviría de nada...Sería en vano. Supongo que ya eres mayor, casi un adulto. Es cierto que aún te queda mucho por aprender, pero las lecciones básicas de la vida las sabes y comprendes...cosa que es esencial. Se como te sientes ahora...una vez estuve en tu lugar, quizás incluso reaccioné peor que tú, por eso me has sorprendido. Cualquiera habría huido, habría echado a correr o habría abandonado a Sarah...pero tú...No sé como lo hiciste pero lo asumiste. Comprendiste que si huías nada cambiaría y lo único que conseguirías sería dañar a Sarah...También se que eres incapaz de dejarla sola en esto porque la amas demasiado ¿me equivoco?-negué con la cabeza y el sonrió.-Por lo tanto he decidido tomar esto como una buena noticia no como una mala...eso sí...me sentiré viejo con una personita que me llame abuelo tan pronto pero...seguro que se sobrellevarlo al fin y al cabo ya se me empieza a caer el pelo...-reí.-Hijo sabes que te voy a apoyar en todo y en estos momentos no haré una excepción. Cuando eras pequeño y deseabas con todas tus fuerzas ser cantante la gente se reía de ti pero yo jamás lo hice...siempre supe que eres un chico fuerte, luchador y que cuando se te pone algo entre ceja y ceja no hay quién te haga cambiar de opinión...y mirate ahora, esa gente que no confió en ti ahora te envidia al igual que eres un buen cantante serás un buen padre y sinceramente yo te apoyo.
El discurso de mi padre me llego al alma, sus palabras realmente eran verdaderas. Sus sentimientos también lo eran, y que él confiará en mi me hacía inmensamente feliz. Su apoyo incondicional era lo que más necesitaba en estos momentos y que él me lo entregará sin dudarlo me daba a entender que tengo un padre que no merezco. Él era un prototipo de padre perfecto y llegar a parecerme a él en un futuro era un verdadero reto.
Pocas cosas tengo claras en este momento pero lo único que se de verdad son tres cosas.
Uno, Sarah está embarazada.
Dos, tendremos ese hijo.
Tres, ese niño tendrá un abuelo magnífico...
Pov Sarah.
Estuve jugando un rato con Jazzy a las muñecas mientras Justin hablaba con su padre en la cocina.
Un sexto sentido me indicaba que aquí estaban pasando cosas de las cuales yo no era consciente.
No sabía porque no podían contármelo, no encontraba motivos...Siempre he sido una chica en la que se puede confiar, nunca conté secretos de nadie y jamás lo haré...Y aún así Jeremy y Justin se resisten a contarme lo que está sucediendo lo cual es realmente frustrante.
Me siento como si estuviera engañada...ellos creen que no me doy cuenta pero tampoco soy idiota...
La puerta de la cocina se abrió por fin y Justin salia de allí con una gran sonrisa.
Bueno al menos supongo que serán buenas noticias...
Miré a Justin y me levanté del suelo dónde había estado jugando con Jazzy.
-¿Podemos irnos ya?-pregunté.
-Por supuesto.
No paraba de sonreír ni un momento era bonito ver a Justin feliz, sin duda lo más bonito del universo para mi pero...necesitaba saber que pasaba.
Ok, ok, puede que sea demasiado cotilla pero la curiosidad me estaba matando así qué cuando estuvimos lo suficientemente lejos de la casa asalté a Justin con mis preguntas.
-Justin...-dije rompiendo el precioso silencio que había entre nosotros.
Digo precioso porque para nada era un silencio incómodo, era más bien un silencio reconfortador, de esos que relajan...
-¿Si...?-preguntó sin mucho interés.
-No quiero ser cotilla pero...¿de qué hablasteis tu padre y tú antes?
Justin no contestó lo cual me envolvió en una sensación incómoda.
Rectifiqué en cuanto pude antes de que Justin me consiguiera decir algo.
-No me lo digas. No quiero saberlo...perdón por preguntar.
Sentí como Justin tragaba saliva pero no le dirigí la mirada hasta que empezó a hablar.
-Puede que aún no lo sepas...pero pronto comprenderás...-sus palabras tenían un cierto matiz misterioso que envolvía cada uno de los sonidos.
¿Y esto que se supone que es? ¿Un acertijo?
Realmente me siento engañada...me siento mal...nunca en la vida Justin me había guardado secretos. Él y yo éramos casi como una sola persona, todo lo que yo sentía se lo describía, todo lo que me pasaba se lo narraba al igual que él a mi..
Ahora todo era más extraño.
Pero tampoco yo era del todo sincera con él...
Mis manos dentro de los bolsillos del abrigo frotaron un poco mi barriga.
Fue un poco como una manera de intentar decirle “Mamá está contigo...”
Ambos estamos solos ahora mismo...mi pequeñín y yo solos...ni Justin, ni Jeremy, ni Ana, ni si quiera mi madre eran conscientes de lo que se desarrollaba en mi...
Pero tranquilo...aunque estemos solos estarás bien...mientras estés conmigo estarás bien...
Te lo juro.
Caminamos un poco más por la ciudad que estaba toda nevada y realmente era preciosa.
La gente se preparaba ya para la Navidad (sé que estuve diciendo que estaban en Marzo pero hubo un cambio de planes ¿si? A partir de ahora están a finales de Noviembre) y aunque aún era pronto todo estaba ya perfectamente adornado, las tiendas llenas de dulces típicos, las casas adornadas y las luces navideñas esperando ser encendidas pronto.
Justin se paro frente al escaparate de una de las tiendas.
Me acerqué.
-¿Qué miras?-pregunté.
-¿Qué te parece si adelanto un poco uno de tus regalos de Navidad?
Sonreí ligeramente.
-Justin no quiero nada...-contesté.
-Me da igual que tú no lo quieras, yo te lo voy a regalar porque sí...-observó mejor el escaparate.
Intenté averiguar que era lo que miraba pero había tantas miles de cosas que no di con la correcta.
-Espera allí sentada...vengo en seguida. Pero no mires ¿eh?-dijo moviéndose hacia la puerta de la tienda.
-Justin...-me quejé.
-Ni Justin ni Justin, siéntate en aquel banco y espera. No tardo...-dijo y se deslizó en el interior de la tienda.
-Aish...-suspiré.
Caminé lentamente hacia el banco que me había indicado Justin.
Limpie un poco la nieve que se había depositado sobre el banco y me senté.
¿Qué estaría tramando?
Y luego dicen que la loca soy yo...
Sí es cierto, el que pone la inteligencia en la pareja es Justin pero él también tiene sus momentos locos todo hay que decirlo...Es un chico muy impulsivo pero sabe controlarse al contrario que yo.
Él puede mantener sus deseos a raya...yo no. Si quiero algo lo consigo. Y no de ese modo de niña consentida si no en el de que si quiero algo lucho y me esfuerzo hasta conseguirlo. No paro ni un momento de trabajar para lograrlo, por eso siempre tengo todo lo que deseo.
El ruido de la nieve aplastada por los zapatos de Justin justo detrás de mi hicieron girarme.
Justin llevaba una bolsa en una de sus manos resguardadas del frío en unos guantes beige.
Le sonreí y él se sentó a mi lado.
-Espero que te guste...-dijo
-Sorpréndeme-pedí.
Justin saco de la bolsa una gorra morada en la que ponía con letras negras JB.
-Oh, muy bonito Señor Ego.-Dije al verla.
Justin rió.
-Es para que vayamos a juego.-Dijo quitándose su gorra donde estaban mis iniciales.
-¿Cómo esas parejas tontas de enamorados que están todo el día recordándose lo mucho que se quieren?
-Exacto.-Respondió con una inmensa sonrisa.
Reí ligeramente negando con la cabeza.
Me coloqué la gorra.
-Me encanta Juby.
Él sonrió.
Noté como su mirada expresaba el deseo de un pequeño beso de agradecimiento y yo se lo concedí sin hacerlo de rogar mucho más.
Sentí sus labios en un corto beso que solo duro un par de segundos.
-Muchas gracias Justin. Ahora te debo yo un regalo...ya pensaré en algo.
Él rió.
-Tú ya me haces regalos todos los días. Tu compañía es mi mejor regalo.
Estallé en una carcajada.
-¡Oh vamos Justin! No me seas cursi anda.
Él empezó a reír también.
-Que tonta eres niña.-Dijo a la vez que me daba un sonoro beso en la mejilla
Que mono, se le notaba enamorado, pero en un día de esos tontos que te da la vena romántica y la verdad no puedo negar que me encantaba.
-Y tú que listo.-Contesté.
Justin se levantó y tiró de mi mano.
-¡Vamos!-dijo dándome un tirón del brazo que me levantó del banco.
Yo lo rodeé por la el cuello apoyando mis brazos en sus hombros, así empezamos a caminar cosa que no era muy fácil.
-¿Dónde me llevas Bieber?
-¿Dónde quieres ir preciosa mía?
Reí.
-No sé.-Empecé a percibir un olor a churros con chocolate, cosa que me pareció deliciosa, inundé mis pulmones varias veces de ese olor, odiaba el chocolate, casi no podía ni verlo pero esta era una sensación extraña, tenía que probar eso fuera como fuese.
-Huele bien...-dijo Justin.-¿Quieres?
-No llevo dinero...-dije poniendo cara triste.
-¿Tú eres tonta no?
-Ey.-Dije dándole un puñetazo en el brazo.
-Te he preguntado si quieres no si llevas dinero. Contesta a las preguntas correctamente.
-Lo siento, siempre se me dieron mal las matemáticas.
Justin rió.
-Anda vamos pava...-dijo
Caminamos hacia un pequeño puestecillo que había en el centro de la calle nevada.
Asomamos la cabeza por la ventana del puesto, allí había un recipiente gigantesco de espeso chocolate marrón y humeante, una sartén con la masa de churros y un hombre bastante mayor de un setenta y tantos sentado en una silla.
-¡Hombre, el hijo pródigo!-dijo sorprendido al ver a Justin.-¿Cómo te fue en U.S.A? ¿Es majo el presidente?-preguntó el hombre.
Justin y yo reímos.
El anciano no conocía a Justin de nada personalmente hablando, supongo que sabría su historia pero por la cara de Justin comprendí que jamás había visto a ese hombre.
-Sí, es muy majo.-Dijo.
-Mi nieta me contó que cantaste para él. Eso no lo hace cualquiera que yo lo sé por experiencia.-Dijo el anciano.
Justin arqueó una ceja.
-En mis tiempos de estudiante en el instituto-empezó a narrar el anciano.-Cantaba yo en el grupo del coro de una estropeada iglesia. Y un día el antiguo presidente se dejo caer por aquí prometiendo dejar como nueva la iglesia así qué le cantamos, le cocinamos, de todo...y bueno, al final las palabras se las llevo el viento. La iglesia siguió igual y al final acabaron por derrumbarla.-Tosió fuertemente y carraspeo un poco.-Espero que Obama sea algo mejor.
-Bueno...yo también lo espero...-dijo Justin sin saber muy bien que contestar.
Noté que el anciano se había fijado en mi, no paraba de mirarme y cuando terminó su inspección hablo de nuevo.
-Sí que tienen razón...las Estado Estadounidenses son muy guapas.
Reí.
-No, en realidad soy de aquí, Canadiense.-Reí.
-¡Ahhh!-dijo con tono de obviedad.-Ya decía yo que eras demasiado guapa para ser Estadounidense.
Justin rió.
-Tienes que estar orgulloso chico, tu novia es realmente hermosa.
Justin me rodeó por la cintura.
-Es mas que eso.
El anciano soltó una risotada que terminó en un tosido.
-Bueno...-carraspeó.-¿Qué queríais?
-¡Yo quiero chocolate!-exclamé asustando al pobre hombre.
-Tranquila, tranquila...cuanta energía.-Rió.
Justin acompañó las risas del anciano mientras yo me moría un tanto por la vergüenza.
-Aquí lo tienes-dijo sirviendo el chocolate en un vaso para llevar.-Y a esto invita la casa.-Nos dió unos cuantos churros.
-Gracias.-Le sonreí lo más amablemente que pude.
El anciano me contesto con otra sonrisa encantadora que le agrandó las arrugas de la cara.
-¿Cuanto es?
-Cinco dólares.
Justin le dio veinte insistiendo para que se quedara con la vuelta y nos marchamos de allí.
Sorbí un poco de la pajita que había en el vaso quemándome un tanto la garganta.
Estaba estupendo, muy rico la verdad.
Bebí un poco más y luego le acerqué la pajita a Justin a los labios para que lo probara también.
El tragó un poco y sonrió dándome a entender que le gustaba.
Así pasamos la mañana haciendo tonterías y riendo.
Pov Ana.
Había pasado toda la mañana leyendo...
No me apetecía hacer nada más, había cogido un libro grande “The Host” que no había tenido tiempo ni de abrir desde hace casi medio año y mi sed y curiosidad me llevaron a terminar con el libro en solo una mañana...hay veces que supero a Sarah en locuras...cosa que me preocupa.
Ahora escuchaba en la radios “Hot and Cold” de Katy Perry mientras me preparaba algo para comer.
El día se había tornado algo oscuro hoy para mi, llovía, y pocas cosas se pueden hacer cuando llueve.
Seguramente Chris no se pararía hoy por aquí, hacía un día demasiado malo para salir de cualquier lugar donde la temperatura fuera medianamente templada.
Deje que el trozo tortilla que había preparado se deslizara por mi boca hasta que la tragué.
Hoy era día 29 de Noviembre...tres días para mi cumpleaños.
Sí nací el día de los difuntos ¿qué pasa? ¿qué culpa tengo yo de que mi vida sea una contradicción?
Mañana volvería Sarah de Canadá. Por fin...se me había pasado eterno...y como sus llamadas eran tantas...(nótese el sarcasmo)
Estará bien con Justin y no tendrá ni tiempo para llamar a SU MEJOR AMIGA...
Terminé de comer y dejé los platos en el fregadero, no los limpiaría, al menos aún no. Dejaría que el aburrimiento me obligara a hacerlo...
Me tumbé en el sofá estirando mi espalda y puse la tele.
Imágenes de Justin y Sarah inundaban todos los canales.
Nadie comprendía como podía haber pasado algo tan repentino y sin que apenas se hubieran visto antes...
-Ignorantes de la vida, si supierais lo que yo sé...-hablé para mi misma.
Seguí viendo un rato más la televisión hasta que finalmente me quedé dormida sobre el sofá.
-Tú...Ana...eh...cariño...
Aquellas palabras calaron en mi cabeza y en el subconsciente de mi sueño haciendo que volviera a la realidad.
Entreabrí los ojos y me encontré con la mirada de Chris, tan cerca que pude apreciar sus pequeñas pecas en las mejillas.
-Joder casi me matas del susto...-bufé.
Christian rió.
-Recuerdame que te quite las llaves de mi casa que tienes.-Argumenté mientras me peinaba un poco el pelo y frotaba los ojos.
-¿No confías en mi?
-No esque no confíe en ti, esque no quiero morir de un ataque de susto al corazón.
Christian sonrió y se sentó a mi lado.
-¿Sabes qué?-dijo Christian.
-Haber sorprenderme.
-Hoy mi Facebook me ha recordado algo importantísimo.
-¿Sí? ¿El qué? ¿Qué tienes la batería del portátil baja?-me reí yo sola de mi ingenioso chiste.
-Ja-ja-ja. No.-Me fulminó con la mirada.-¿Sabes de quién es el cumpleaños dentro de tres días?
Reí.
-Seguro que de alguien muy muy guay.
-Claro claro, la única persona del mundo que se atreve a nacer el día de los muertos...-dijo Christian entreabriendo los ojos.
-Día de los difuntos.-Le corregí.
-Bueno sí eso eso.-Dijo con desinterés.-Naciste el día de Hallowen...
-Sí, por eso no necesito máscara...
-Que tonta eres, si tú no necesitas máscara entonces yo no sé.
-Pues la verdad tienes razón...ponte máscara Chris, no quiero que todas las babosas vayan detrás de ti.
-Jjajaa ¿celosa?-preguntó.
-¿Sabes que eso no se pregunta?
-¿Y tú sabes que no se responde a las preguntas con otras preguntas...? Es de mala educación Ana.
-Claro esque cada vez me parezco más a ti...-dije acercándome a él.
-Eso te pasa por pasar tanto tiempo conmigo.-Se acercó.
-Estoy dispuesta a correr ese riesgo...-sellé esas palabras en un beso que Chris aceptó gustoso.
Obtuve de sus labios todos lo que pude y más pero aún así no me sentía del todo bien necesitaba algo más...Chris como adivinando mis deseos siguió besándome por el cuello.
Enredé mis manos en su cabello rubio y sin pensármelo mucho introduje mis manos dentro de la camisa de Chris. Él como por arte de magia se quitó su camisa con una agilidad que me asombró y me dejo paso a unas de las mejores vistas de este mundo.
Chris me quitó mi camiseta y la tiró al suelo con fuerza sus manos se dirigieron firmes al broche de mi sujetador y cuando estaba apunto de desabrocharlo algo nos interrumpió.
Llamaban a la puerta.
Mejor dicho aporreaban la puerta con fuerza.
Christian bufó verdaderamente mosqueado.
-Más vale que sea algo importante porque sino mataré al que sea.-Me informó.
Sonreí y le dí un pequeño beso en los labios.
-Lo siento...-le susurré mientras me levantaba.
Me coloqué la camiseta mientras Chris se levantaba y caminé hacia la puerta.
¿Quién podía ser? ¿Quién podía estar tan loco para llamar en un día como este en el que solo apetece estar en casa?
Abrí la puerta y antes de que pudiera ver de quien se trataba alguien se abalanzó sobre mi.
Estuve confusa por unos instantes pero mi cuerpo empezó a recordar...
Ese aroma a melocotón mezclado con una poca de colonia barata solo podía ser de una persona.
-¡Liss!-exclamé,
-¡¡¡Ana, Ana, Ana!!!-dijo mientras me zarandeaba.
-¿Pero cómo? ¿Qué haces tú aquí?-preguntó.
-Querrás decir vosotros...-dijo una voz por detrás.
-¡Logan!-lo abracé.
Pov Justin.
Esta era la última de las comidas con mi padre y preparaba la mesa donde comeríamos por última vez hasta dentro de mucho tiempo.
Estaba colocando los cubiertos cuando el timbre de la puerta me alertó.
-¡Justin!-gritó mi padre dándome a entender que fuera yo el que abriera la puerta.
-Voy...voy...-dije refunfuñando.
Tsss como si él no pudiera ir a abrir la puerta, que también tiene piernas. Pero claro con la escusa de ve tú Justin que eres más joven...
En esas estaba yo cuando al abrir la puerta me quedé totalmente paralizado.
-Wao...Jusst...¿eres tú?
Abrí la boca formando una perfecta 'O'.
-A-abuelos...-los abracé.
-Jajjaaj Justin hijo como has crecido.-Dijo mi abuela.
-Ya casi no pareces tú.-Dijo mi abuelo y soltó una risotada.
-Creía que no os vería.-Reí.
-¿Pero como vamos a ser tan tontos de no venir a verte? Al final te olvidas de tus viejos abuelos.-Dijo mi abuelo.
-Eso jamás.
-Que nosotros te vemos todos los días por el televisor, pero tú a nosotros solo nos ves por el dichoso aparatejo ese del ordenador de tu padre.-Dijo mi abuela.
Reí.
Entramos.
-Bueno Jusst, y me ha dicho tu padre que te has traído a una amiguita...-me susurró mi abuelo al oído.
Reí.
-¿Dónde está?
-Em...está arriba duchándose. Si quieres voy a llamarla.-Dije buscando una excusa para ver a Sarah duchándose.
-Eh...pillín para el carro. Tú te quedas aquí, que ella tiene patitas para bajar por sí misma.-Dijo mi abuela quitándome las ilusiones.
-Jo...
Mi abuelo se encogió de hombros con una mirada de comprensibilidad.
-Otro día será.-Rió.
Pov Sarah.
Salí de la ducha y me até una toalla por encima del pecho mientras me secaba el pelo con el secador que Justin tenía de cuando su pelo era algo más largo.
Cuando tuve el pelo completamente seco me vestí algo informal.
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Me hice una cola de caballo y maquillé un poco.
Olisqueé el aroma a comida recién hecha que abrumaba a toda la casa y entendí que llegaba tarde a la comida así que no me entretuve mucho más y bajé las escaleras rápidas hacia el salón.
Cuando llegué al salón todos estaban ya sentados...
Mierda Sarah...llegas la última...me dije a mi misma.
Entonces me di cuenta de que había dos personas más a las que yo no conocía.
-Sarah.-Justin se levantó de la mesa.-Siéntate.-Dijo moviendo hacia atrás la silla como siempre hacía.
Me senté sin decir nada.
-Perdón por el retraso...-susurré.
Observé un poco mejor a esas dos personas que no conocía.
Eran una pareja de unos setenta y pocos años, no parecían muy mayores pero tampoco jóvenes.
La mujer me sorprendió en mi análisis y me sonrió amigable.
-Justin ¿nos vas a presentar ya a tu amiga?-dijo la mujer.
-¡No son amigos son novios! ¡Durmieron juntos!-dijo Jazzy divertida.
Sentí como mis mejillas ardían levemente.
-¡Jazzy!-le susurró Justin a Jazzy.
Ella rió divertida.
-Ellos son mis abuelos Sarah.
-Encantada de conocer a la tercera generación Bieber-dije sonriendo.
Ambos rieron.
-¿Te llamas Sara no es así?-me pregunto el abuelo de Justin.
-Exacto.-Sonreí.
-Pues déjame decirte Sarah, que tienes unos ojos preciosos.
Yo reí ligeramente y negué con la cabeza.
-No son nada del otro mundo.
-Sí es cierto no son del otro mundo son más.-Dijo el hombre sonriéndome de una manera encantadora.
Yo no pude evitar devolverle una sonrisa tierna.
Supongo que esto es lo que se debe de sentir cuando tu abuelo te sonríe.
Nunca tuve abuelos...los de mi madre murieron al poco de nacer ella y los de mi padre sabe Dios donde estarán...el poco apoyo familiar que tuve fue el de mi madre...Ella siempre estuvo a mi lado aunque después de que mi padre se marchara nuestra relación se enfrió bastante. Pocas veces me dirigía a ella si no era para chillarle o pedirle algo de dinero...y e arrepiento terriblemente.
Ahora pienso que quizás si en vez de haberme encerrado en mi misma tras la desaparición de mi padre...quizás si hubiera reaccionado de una manera diferente...quizás ahora las cosas serían muy diferentes y no me habría sido tan duro...pero claro...hay cosas de las que te das cuenta demasiado tarde...y cuando has empezado a mentir ya no hay vueltas atrás...
Las mentiras pueden llevarte muy lejos pero jamás podrás volver atrás...recordé esas palabras que alguien me dijo hace mucho tiempo...alguien que me quiso...alguien que me amó y protegió como a nada en este mundo...él...mi padre.
Moví la cabeza de un lado a otro con rabia intentado hacer desaparecer todo recuerdo de mi cabeza y observé a Justin que comía tranquilo.
-Emm...creo...creo que necesito ir arriba...-susurré.
Justin levantó rápido la vista de su plato.
-¿Estás bien?-dijo preocupado.
-Justin estoy bien...solo necesito descansar.
-Pero si apenas has comido.-Me dijo la abuela de Justin.-Come un poco ¿no?
-Deja que se vaya...-casi le ordenó Jeremy a su madre.
Ella extrañada asintió.
-Que aproveche...-deseé y me marché a la habitación de arriba.
Pov Justin.
Todo se quedó en silencio a excepción de mis hermanos que habían terminado de comer y jugaban en el suelo.
-Bueno...supongo que habrá una explicación para todo esto...-exigió saber mi abuela tras haber sufrido uno de los extraños comportamientos de Sarah y su embarazo.
Yo miré a mi padre buscando alguna clase de apoyo.
-Papá, mamá...creo que Justin tiene que contaros algo interesante...-dijo mi padre.
-¿A si?-dijo mi abuelo mirándome.
Asentí con la cabeza y tragué saliva.
-Es...es...es algo difícil de decir...-dije sin mirarlos a la cara.
-Tranquilo Jusst...
-Bueno...Sarah...como creo que ya sabéis es mi novia...-paré para pensar como seguir.-Ella...ella es todo para mi...y lo mejor de todo es que yo también lo soy para ella...y...cuando dos personas se aman mucho...-negué fuertemente con la cabeza.-¡Bueno sí todo ese royo ya os lo sabéis!
-Justin...¿perdiste tu virginidad con ella?-dijo mi abuela alarmada como si eso fuera lo peor de lo peor.
-Eh...sí...pero por ahí no va la cosa exactamente...
-Justin me estas preocupando...-dijo mi abuelo que empezaba a comprender por donde iba la cosa.
-Su comportamiento ha sido extraño porque...porque...
-Porque está embarazada.-Completó mi padre de una manera rotunda.
Escuché una exclamación por parte de mi abuela y como mi abuelo soltaba un leve “Tsss...” con los labios.
-Pero...Justin...-dijo mi abuela.
Yo cerré los ojos con fuerza.
-Justin solo tienes 18 años...-dijo mi abuela.
-¿Y qué? En tres meses cumpliré los 19...¡Y papá solo tenía 17 cuando me tuvo a mi!-me defendí.
-¡Eh eh eh!-se quejó mi padre.-No me eches a mi las culpas.
-Y...¿y qué vais a hacer?-preguntó mi abuela que seguía sin poder creerlo.
-Mm...vamos a tener a ese niño...-dije.
-Pero Justin...tener un hijo exige una gran responsabilidad...-dijo mi abuelo.
-¿No me consideráis lo suficientemente maduro como para ser padre cierto?-les eché en cara.
Estoy harto de esto, ya soy lo suficientemente mayor como para tomar mis propias decisiones, se cuidar de mi mismo y si hace falta también de Sarah. Todos creen que no tengo fuerzas para esto, que me falta madurez o fuerza de voluntad. Pero no es así.
Todos me dicen lo que tengo que hacer, lo que tengo que decir, lo que tengo que aparentar. Ya no lo soporto.
-Justin...es que...
-¡Pues me da igual ¿entiendes?! ¡¡Me da igual lo que pienses tú-señalé a mi padre- lo que pienses tú-señalé a mi abuela- o lo que pienses tú!!-señalé a mi abuelo.-¡No soy ningún crío!
Estaba realmente mosqueado.
Mi abuela me miraba atónita, mi abuelo negaba con la cabeza y mi padre...no sé...era algo raro...su mirada parecía ser la que más me apoyaba...
Él sufrió esto mismo hace unos cuantos años y supongo que me comprende...
Me levanté de la silla haciendo el mayor ruido posible.
-¿Donde vas?-preguntó mi abuelo.
-¡¡Arriba!! ¿¡O es que tampoco me dejaís!? ¡Tsss!
Subí las escaleras con rapidez.
Busqué mi habitación.
-Sarah...-susurré al encontrarla apoyada en el cuadro de la puerta llorando.-Eh Sarah...-me acerqué a ella.
-Déjame...-pidió bajando la mirada.
-Cariño...
Ella deslizó su espalda hacia bajo y acabó en el suelo hecha un ovillo.
-Ey...-me senté a su lado.
Besé su pelo.
Me daba miedo preguntar que había escuchado...¿Y si lo había escuchado todo? ¿Y si lo sabía? ¿Y si...?
-Lo sabías...-dijo entre sollozos.
Arqueé una ceja.
¿Como que lo sabía? Era ella la que no sabía nada...no yo...yo...yo lo sabía...ella no.
¡Justin céntrate!
-¿El qué...?-pregunté.
Ella me miró.
Pude ver su rostro...tenía todo el maquillaje de los ojos destrozado, de sus ojos no paraban de salir redondas y pequeñitas lágrimas cristalinas, el pulso le temblaba y gemía.
Estaba realmente mal y no pude resistir las ganas de abrazarla.
-Tranquila Sarah...tranquila...-le susurré.
-Sabes lo mío ¿no?-dije
-¿Lo tuyo?
Antes de que pudiera terminar ella enredó su mano entre mis dedos y depositó la palma de mi mano en su vientre.
Yo me quedé totalmente paralizado.
¿Cómo podía saberlo? Yo no le había dicho nada y supongo que mi padre tampoco...
No sabía que hacer y tampoco me atrevía a levantar la vista para mirarla. No quería saber su reacción ni quería saber la mía. Ambos estábamos tan juntos en esto que no había más vueltas atrás...
Ahora había un vínculo muchísimo mas grande que nos unía.
Para siempre...
Pov Sarah.
Mientras Justin estaba en su estado de shock yo intenté relajarme.
Cogí aire y lo expulsé lentamente. Mis gemidos se fueron aminorando, mi pulso se calmó y las lágrimas dejaron de deslizarse por mis mejillas.
Todo lo que habíamos echo hasta ahora había sido perfecto...
Claro que...en toda historia feliz siempre hay un mal momento...No sabría definir si es este ese momento. Estaba embarazada. Y estaba embarazada del chico al que más amaba en este mundo pero...¿debía alegrarme? No sabía que reacción tomar. No sabía si sonreír o si llorar.
Estaba claro que ese niño es mío y lo amo. Lo amo y lo voy a defender. Lucharé contra todo por él, me da igual que otros no estén de acuerdo, ni si quiera me importa que Justin no lo quiera. Es mi hijo y le guste o no voy a tenerlo.
Por fin Justin levantó la cabeza.
Sus ojos color miel se quedaron clavados en mi, me analizaban lentamente y observaban cada milímetro de mi rostro.
Tragó saliva.
-¿Como...como, como lo sabes?-dijo y carraspeó un poco para aclarar su voz.
-La verdadera pregunta es...¿cómo lo sabes tú?-contesté.
-Yo pregunté primero.-Añadió.
-Creo que la que más se merece una explicación soy yo.-Le miré seria a los ojos.
Justin me dedico una media sonrisa.
-Cuando estuvimos en el hospital...Margaret me lo contó.-Contestó.
Claro...ahora todo es razonable...
Justin me miraba tanto el estómago no porque estuviera gorda sino porque se acababa de enterar de...
-Ahora tú.-Me indicó.
-En el cuarto de baño de tu padre...encontré un test de embarazo...dio positivo...
Justin me abrazó más fuerte lo cual me reconfortó.
Entonces lo entendí...Justin iba a estar a mi lado...el me dijo siempre y sería para siempre...
Sentí como Justin me besaba la frente y no pude resistir volver a llorar otra vez.
-Justin ¿que vamos a hacer?-dije
-Te amo...no hay nada más que saber...
-¿Qué pasará con él...?-miré mi estómago.
Hubo un enorme silencio puede que fuera casi un cuarto de hora.
Finalmente Justin decidió su repuesta y me contentó rotundo.
-El niño vivirá.
Lo abracé con fuerza.
Nada ya iba a separarme de él...algo más que nuestro amo nos unía ahora...
…............................
Ò__________Ó
Ejejejejej ¡hola!
Bueno...¿que les pareció?
Por favor necesito que en este capítulo me dejeís algo más que un simple comentario. Decirme que os parecio como quereis que siga darme ideas ¡lo que querais! Pero que no sea un simple comentario.
Me da igual que vuestro comentario sea largo o corto pero que valga la pena :'3
A mi personalmente no me gusto el capitulo, seguramente a ustedes tampoco pero tengo una excusa pues mi hermano pequeño estuvo molestandome todo el rato y...es dificil concentrarse...
Os quiero si?
Ser Buenas!
^^Sarita^^